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No se arrepiente de nada. Baltasar Garzón mantiene la esperanza en derrotar a los jueces que le inhabilitaron por su actuación el marco del caso Gürtel.  Cree que el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo acabará dándole la razón, tendrá en cuenta la vinculación del presidente del Tribunal Constitucional, Francisco Pérez de Cobos, con el gobierno del Partido Popular  y anulará su inhabilitación.  Menos optimista se muestra respecto a las posibilidades de reparación a las víctimas del franquismo en España.  En esta entrevista, realizada hace unos días en el marco del Universal Thinking Forum, en México D.F. Baltasar Garzón también da sus impresiones sobre la reciente visita del Comité de Desapariciones Forzadas de la ONU a España el mes pasado o el proceso abierto por la jueza argentina María Servini contra presuntos torturadores de la dictadura.- ¿En qué situación se encuentra su recurso ante el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo?

Ahora lo que hemos hecho ha sido ampliarlo con la cuestión relacionada con el presidente del Tribunal Constitucional (Francisco Pérez de Cobos) y su vinculación con el Partido Popular durante el tiempo que decidió sobre la inadmisión de nuestro recurso de amparo en España.  Creemos que aunque el Tribunal Constitucional ha dicho que es normal, a nosotros nos resulta inaceptable que alguien se manifiesta miembro de un partido político, y que hasta una fecha determinada paga una cuota de ese partido, pueda tener la imparcialidad necesaria para decidir sobre un tema que afecta precisamente, o se produjo, en el marco de una investigación que afectaba al Partido Popular. Esto aparte de mi respeto hacia el presidente del Tribunal Constitucional, pero creo que la imparcialidad en está en tela de juicio”.– ¿Cree que Estrasburgo le acabará dando la razón?

“Obviamente, mantengo la esperanza en el recurso. Creemos que el planteamiento que el Tribunal Supremo adoptó al emitir la condena no es el correcto. No se puede condenar a un juez por interpretar la ley de forma distinta a la que en este caso el Tribunal Supremo establece. El Tribunal Supremo no es el legislador, el Tribunal Supremo no crea la ley y aquí lo que ha hecho es crear el delito y aplicarlo de forma retroactiva a una persona que interpretó la norma conforme a su leal saber y entender. Es mal sistema este, sobre todo que se constata algo extraño cuando el juez que continuó la instrucción (del caso Gürtel) después de mi (Pablo Ruz) mantuvo la misma medida, la reiteró y la amplió. De modo que es un poco sorprendente que se utilice un criterio con uno y no con el siguiente”.

En vista de la reciente visita del Comité de Desapariciones Forzadas de la ONU y la causa abierta en Argentina por la jueza María Servini, ¿Las víctimas del franquismo acabarán recibiendo reparación en otros países antes que en España?

“Desgraciadamente en España la vía de la justicia penal y cualquier tipo de justicia para las víctimas (del franquismo), por decisión del Tribunal Supremo, está completamente cerrada en este momento. El Comité de Desapariciones y Detenciones Arbitrarias, en su visita de hace unas semanas a España, ha puesto de manifiesto que eso es inaceptable y ha requerido al gobierno para que remueva los obstáculos que lo impiden. Y es un rayo de esperanza que en Argentina se haya abierto la causa y hayan solicitado la detención de algunos represores. Y ojalá que España coopere en la extradición o en la persecución de esos hechos”.

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La intervención de la comunidad internacional en Libia y la eventual salida de Muammar Gaddafi del poder no están exentas de peligros ni garantizan la democratización del país norafricano, según expertos consultados por REFORMA.

Las medidas aprobadas ayer por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas evitarán en el corto plazo un derramamiento de sangre en Libia, según Manuel Ferez, profesor de Medio Oriente en la Universidad Iberoamericana de México y director del Centro de Investigación y Docencia para América Latina y Medio Oriente (CIDAM). “Pero tendrán un costo en el medio y largo plazo”, dijo.

Libia está conformada por centenares de tribus de bereberes, beduinos, turcos y árabes puros, entre otras etnias. Una situación que, unida a la presencia de mercenarios y personas leales a Gaddafi, hacen que el riesgo de una prolongada guerra civil en Libia siga siendo “muy alto”, incluso si finalmente se sacara al Mandatario del poder, impidiendo que los rebeldes logren éxitos democráticos duraderos, indicó Ferez.

Por ello, y ante una eventual intervención de la ONU o de la OTAN, Ferez señala la necesidad de que se acompañe a la época post Gaddafi de un plan que establezca mecanismos de consulta y asesoría para la democratización de Libia, así como de una presencia efectiva de tropas de paz de Naciones Unidas, “preferentemente”, para evitar que las luchas tribales degeneren en una guerra civil en el país.

“Al contrario que en otros países de la región, en los que sí se está produciendo una transición política, Libia es un Estado que carece de infraestructuras políticas, instituciones civiles o partidos políticos”, señaló por su parte Matthew Waxman, profesor de Derecho y Política Internacional en la Universidad de Columbia.

Waxman también hizo hincapié en la importancia de elaborar un plan de contingencia bien estudiado para garantizar la democratización de Libia a largo plazo y evitar que la comunidad internacional y Estados Unidos pierdan legitimidad ante otras dictaduras de la región.

La resolución del Consejo de Seguridad aprueba “todas las medidas necesarias” para proteger a la población civil de los ataques del Ejército de Gaddafi e imponer una zona de exclusión aérea sobre Libia. Pero no establece qué medidas concretas serán las que se lleven a cabo y expresamente “excluye una fuerza de ocupación” sobre el terreno.

Para Waxman, hay serios peligros de que la zona de exclusión aérea (si no va acompañada de otras medidas) no sirva para detener los ataques del Gobierno libio contra rebeldes y civiles. Además, señala, podría recrudecer aún más el conflicto en Libia.

“Las conocidas como acciones militares ligeras o de cirugía tienen un atractivo, porque frecuentemente dan la sensación de que se está haciendo algo, pero a menudo implican serios peligros”, señala. “Uno de ellos es que si acaban siendo inefectivas, nos pueden llevar a una situación peor a la que teníamos antes, minando nuestra credibilidad y creando un incentivo adicional para el recrudecimiento del conflicto”.

En la misma línea se expresa Micah Zenko, especialista en Prevención de Conflictos del Council on Foreign Relations de Estados Unidos.

“Si ves cómo está muriendo la gente en Libia, tanto civiles como rebeldes, la mayoría lo está haciendo por ataques terrestres”, indicó Zenko.  “No hay razón para asumir que las tropas de Gaddai -muy superiores en número y armas a los rebeldes- continuarán lanzando ataques aéreos”, prosiguió Zenko. “Claramente, redirigirán sus esfuerzos para acabar con los insurgentes utilizando solo sus recursos terrestres, sin violar la resolución de la ONU”.

“¿Qué se va a hacer entonces? A no ser que se esté dispuesto a dar el siguiente paso, que es desplegar fuerzas especiales para tratar de detener físicamente a las tropas terrestres de Gaddafi en su acoso contra la población civil y las matanzas contra rebeldes, no se debe imponer para nada la zona de exclusión aérea”, explicó.

Los ciudadanos de la provincia de Sudán del Sur acuden a las urnas desde este domingo, 9 de enero, para votar su independencia. Según todas las encuestas, el ‘sí’ ganará por abrumadora mayoría en el referendo, lo que convertirá a esta región sudanesa en el 54º país de África y el 193 del mundo.

La más que posible secesión de esta región sudanesa, que alberga el 75% de los yacimientos de crudo del país, tercer principal productor de petróleo de África,  hace temer un nuevo rebrote del conflicto que durante casi cuatro décadas mantuvieron el Gobierno de Sudán, con sede en Jartum, capital del país, y el gobierno de Sudán del Sur, región con capital en Juba. Una cruenta guerra que comenzó en la década de los sesenta (poco después de que Sudán obtuviera la independencia de Reino Unido) y que cuando llegó a su fin, en 2005, se había cobrado la vida más de dos millones de personas, según Naciones Unidas.

El presidente de Sudán, Omar Al Bashir, acusado de crímenes de lesa humanidad y genocidio por el Tribunal Penal Internaci0nal, ha asegurado que su Gobierno respetará la voluntad del pueblo de Sudán del Sur. Sin embargo, en los últimos meses se han venido produciendo enfrentamientos en la frontera que separa el norte del sur, en su mayoría protagonizadas por milicias armadas que reciben el respaldo de Jartum y atacan a la población del sur.  Incidentes que se han avivado en las últimas semanas.

El genocidio cometido en la región sudanesa de Darfur en 2003, el de Ruanda en 1994 o el perpetrado más recientemente en República Democrática del Congo han supuesto una auténtica vergüenza para la comunidad internacional, para la humanidad en su conjunto y para la justicia; la muerte de cientos de miles de personas inocentes ajusticiadas por razones étnicas, religiosas o económicas. Para evitar que después del referendo vuelva a ocurrir algo similar en las regiones fronterizas de Sudán del Sur, donde la mayoría de sus ciudadanos son cristianos y animistas (a diferencia de los del norte, musulmanes y de procedencia árabe), se ha lanzado el Satellite Sentinel Project (SSP).

Se trata de una iniciativa impulsada por el actor George Clooney, respaldada por la ONU y desarrollada por la universidad de Harvard, Google y otras instituciones. Utilizando imágenes captadas por satélite e informes de campo tomados con la tecnología empleada por Google Map, el SSP vigilará permanentemente cualquier movimiento que realicen en la frontera los Ejércitos del norte y del sur, así como de las milicias financiadas por Jartum. El objetivo es sencillo: hacer que ambas partes se sientan vigiladas y se abstengan de reabrir el conflicto armado. Si esto fallara, al menos el SSP serviría para tener información de cómo y dónde se han iniciado los enfrentamientos, lo que facilitaría una rápida respuesta humanitaria de la comunidad internacional y haría más fácil poder llevar ante el Tribunal Penal Internacional a los hostigadores de la guerra.

La falta de prevención y de información han sido dos de las principales causas de que no se pudiesen evitar los más terribles genocidios cometidos en las últimas décadas. Actualmente en el mundo se libran más de 30 conflictos armados. Sin embargo, iniciativas como el SSP demuestran que las guerras son evitables, y las muertes violentas, prevenibles. Solo hay que aprender de los errores y poner en marcha mecanismos para proteger a los más desfavorecidos de las garras de los psicópatas con  poder que los gobiernan. En definitiva, tener voluntad de hacer del mundo un lugar en paz y sin guerras.

Artibonite, región situada en el oeste de Hatií, no se vio sacudida por el devastador terremoto que el 12 de enero de 2010 acabó con la vida de unos 300.000 haitianos. Sin embargo, hoy nos vuelve a mostrar la incesante tragedia del país más empobrecido del continente americano.

Al menos 210 personas han fallecido y otras 2.679 se encuentran hospitalizadas como consecuencia de un brote de cólera iniciado en las zonas rurales de Artibonite y que ya se ha propagado hasta la capital del país, Puerto Príncipe.

Los centros sanitarios haitianos, considerablemente diezmados desde enero, se han visto desbordados por la epidemia. La enfermedad se expande a gran velocidad, especialmente por las precarias condiciones sanitarias en las que viven los desplazados por el seísmo. Los hospitales, carentes del personal y de los medicamentos necesarios, están desbordados. Los pacientes se amontonan en pasillos y salas, donde son hidratados con sueros intravenosos.

Tras visitar durante tres días los campamentos improvisados que han acogido a los más de un millón de personas que quedaron sin hogar en Puerto Príncipe tras el terremoto de enero, la subsecretaria general de Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios, Catherine Bragg calificaba esta semana de “inaceptables” las condiciones de hacinamiento en  que se encuentran los desplazados por el seísmo y se comprometía a mejorarlas durante el próximo año. “Admiro la fortaleza y la valentía de la gente de Haití que está viviendo en esas condiciones, y prometo que haremos todo lo posible”.

Bragg, no obstante, se mostraba “orgullosa” por la respuesta de la comunidad internacional al terremoto de Haití. “El objetivo humanitario –proporcionar ayuda para salvar vidas- se ha cumplido”. Sus palabras coincidieron en el tiempo con las primeras informaciones que  apuntaban a la existencia de al menos 40 casos de cólera en Artibonite.

Ayer, sábado, la porpia Bragg anunciaba en nombre de Naciones Unidas una rápida movilización de recursos para ayudar al Gobierno haitiano a controlar la epidemia, proporcionando medicinas y un rápido despliegue de equipos de médicos en las regiones afectadas.

FALTA PREVENCIÓN, SOBRA DESIGUALDAD

Esta no es sino la última repetición de unos acontecimientos que ya se han vivido en anteriores y recientes catástrofes humanitarias. Nos vuelve a mostrar un déficit de prevención en el trabajo humanitario y una creciente situación de desigualdad que afecta a miles de millones de personas en los países empobrecidos.

El cólera se transmite por las malas condiciones de higiene del agua. Generalmente por el consumo de agua contaminada con residuos fecales. Sólo se registra en lugares en los que no existen sistemas de agua potable ni letrinas que garanticen la correcta evacuación de los residuos.

“El cólera es evitable y estamos haciendo todo lo posible para asistir a las autoridades haitianas a prevenir nuevas muertes” , indicaba el sábado Bergg, quien insistió de nuevo en destacar los logros conseguidos en la respuesta humanitaria tras el terremoto de enero.

A pesar de darse por satisfecha por su encomiable e innegable actuación en el campo humanitario, la comunidad internacional sigue sin actuar sobre las causas de la pobreza. Por eso hay ocasiones en las que, sin ni siquiera haber garantizado el acceso al agua potable a todos los haitianos, la ONU ya se muestra orgullosa por el gran trabajo desarrollado en la respuesta inmediata a los desastres. Falta un enfoque más preventivo y menos intervencionista, basado en el desarollo.

EL WÁTER,  “EL OBJETO MÁS EMBLEMÁTICO DE LA CIVILIZACIÓN Y DEL PROGRESO”

Recomiendo este artículo del Premio Nobel de Literatura , Mario Vargas Llosa, comentando los datos de un informe de Naciones Unidas sobre el problema de la insalubridad del agua y dela ausencia de sistemas de saneamiento (wáter o W.C., en inglés) en los países pobres: http://www.elpais.com/articulo/opinion/olor/pobreza/elpporopi/20061119elpepiopi_5/Tes

“De esta lectura, la primera conclusión a la que llego es que el objeto emblemático de la civilización y el progreso no son el libro, el teléfono, el Internet ni la bomba atómica, sino el excusado. Dónde vacían su vejiga y sus intestinos los seres humanos es el factor determinante para saber si están todavía en la barbarie del subdesarrollo o han comenzado a progresar”, indica Vargas Llosa.

El de Haití es sólo el último  episodio de la incesante crisis de uno de los países más pobres de un sistema global sostenido por la injusticia y castigado con la pobreza.

PAKISTÁN Y LA DEUDA EXTERNA

Terminamos con otro ejemplo de lo injusto del sistema global, mundial y globalizado en que vivimos. Sí, ese que siempre inclina la balanza hacia el mismo lado: Hace dos semanas, Intermón-Oxfam denunciaba que durante 2010 Pakistán tendrá que pagar a Occidente, en concepto de devolución de su deuda externa, el doble de lo que recibirá como ayuda para hacer frente a las inundaciones que han anegado el país desde el pasado verano y que han provocando una nueva crisis humanitaria en  un país en el que uno de cada diez niños muere antes de cumplir los cinco años.

Así, por ejemplo, Francia recibió 62 millones de dólares de Pakistán como pagos por deuda durante los nueve primeros meses de 2009, una cantidad 15 veces mayor a la donada por el país galo para responder a las inundaciones del asiático. ¿No convendría empezar a condonar la deuda de países como Pakistán o Haití y dejar de efectuar gestos caritativos, contradictorios y vacíos de significado, cada vez que se produce una tragedia?