Archivos de la categoría ‘Solidaridad’

Los ciudadanos de la provincia de Sudán del Sur acuden a las urnas desde este domingo, 9 de enero, para votar su independencia. Según todas las encuestas, el ‘sí’ ganará por abrumadora mayoría en el referendo, lo que convertirá a esta región sudanesa en el 54º país de África y el 193 del mundo.

La más que posible secesión de esta región sudanesa, que alberga el 75% de los yacimientos de crudo del país, tercer principal productor de petróleo de África,  hace temer un nuevo rebrote del conflicto que durante casi cuatro décadas mantuvieron el Gobierno de Sudán, con sede en Jartum, capital del país, y el gobierno de Sudán del Sur, región con capital en Juba. Una cruenta guerra que comenzó en la década de los sesenta (poco después de que Sudán obtuviera la independencia de Reino Unido) y que cuando llegó a su fin, en 2005, se había cobrado la vida más de dos millones de personas, según Naciones Unidas.

El presidente de Sudán, Omar Al Bashir, acusado de crímenes de lesa humanidad y genocidio por el Tribunal Penal Internaci0nal, ha asegurado que su Gobierno respetará la voluntad del pueblo de Sudán del Sur. Sin embargo, en los últimos meses se han venido produciendo enfrentamientos en la frontera que separa el norte del sur, en su mayoría protagonizadas por milicias armadas que reciben el respaldo de Jartum y atacan a la población del sur.  Incidentes que se han avivado en las últimas semanas.

El genocidio cometido en la región sudanesa de Darfur en 2003, el de Ruanda en 1994 o el perpetrado más recientemente en República Democrática del Congo han supuesto una auténtica vergüenza para la comunidad internacional, para la humanidad en su conjunto y para la justicia; la muerte de cientos de miles de personas inocentes ajusticiadas por razones étnicas, religiosas o económicas. Para evitar que después del referendo vuelva a ocurrir algo similar en las regiones fronterizas de Sudán del Sur, donde la mayoría de sus ciudadanos son cristianos y animistas (a diferencia de los del norte, musulmanes y de procedencia árabe), se ha lanzado el Satellite Sentinel Project (SSP).

Se trata de una iniciativa impulsada por el actor George Clooney, respaldada por la ONU y desarrollada por la universidad de Harvard, Google y otras instituciones. Utilizando imágenes captadas por satélite e informes de campo tomados con la tecnología empleada por Google Map, el SSP vigilará permanentemente cualquier movimiento que realicen en la frontera los Ejércitos del norte y del sur, así como de las milicias financiadas por Jartum. El objetivo es sencillo: hacer que ambas partes se sientan vigiladas y se abstengan de reabrir el conflicto armado. Si esto fallara, al menos el SSP serviría para tener información de cómo y dónde se han iniciado los enfrentamientos, lo que facilitaría una rápida respuesta humanitaria de la comunidad internacional y haría más fácil poder llevar ante el Tribunal Penal Internacional a los hostigadores de la guerra.

La falta de prevención y de información han sido dos de las principales causas de que no se pudiesen evitar los más terribles genocidios cometidos en las últimas décadas. Actualmente en el mundo se libran más de 30 conflictos armados. Sin embargo, iniciativas como el SSP demuestran que las guerras son evitables, y las muertes violentas, prevenibles. Solo hay que aprender de los errores y poner en marcha mecanismos para proteger a los más desfavorecidos de las garras de los psicópatas con  poder que los gobiernan. En definitiva, tener voluntad de hacer del mundo un lugar en paz y sin guerras.

Todo comenzó en 2006. Recibió un regalo del comité español del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR): una camiseta con la fotografía de Albert Einstein estampada y una carta en la que le explicaban la situación de los millones de personas que, como en su día le sucedió al científico alemán, viven refugiadas en otras naciones para escapar de la guerra, de la persecución o de la violencia. Nuestro protagonista “no tenía ni idea de lo que era exactamente un refugiado, pero la propuesta le pareció muy original y desde entonces empezó a colaborar con nosotros”, cuenta Susana Peña, portavoz de ACNUR.

El personaje en cuestión es Jesús Vázquez y la historia narrada anteriormente, el inicio de su idilio con la causa de los refugiados. Desde que apareciese por primera vez en el programa ‘Allá tú’ vestido con aquella camiseta, el presentador gallego “aprovecha cualquier oportunidad con todo su empeño para dar espacio y voz a los refugiados, convirtiéndose en un altavoz para ACNUR”, dice María Jesús Vega, responsable de Relaciones Externas de ACNUR. Admirado por los seguidores de programas como ‘Gran Hermano VIP’, ‘Operación Triunfo’ o ‘Supervivientes’, Jesús Vázquez “es capaz de que los mensajes calen en un público al que nosotros no podríamos llegar como organización humanitaria”.

En marzo de 2007, conoció en primera persona la situación que se vive siendo refugiado. Fue en Dadaab, una zona semidesértica del noreste de Kenia, a unos 80 kilómetros de la frontera con Somalia, en la que se ubican los campamentos de Ifo, Dagahaley y Hagadera. Construidos para albergar a 90.000 personas, acogen en estos momentos a más de 266.000 y reciben un flujo de unos 8.000 refugiados al mes, casi todos somalíes.

Durante varios días, Vázquez entabló contacto con las mujeres, jóvenes y niños de los campamentos; visitó las escuelas, en las que hasta siete niños estudian con el mismo pupitre y donde los profesores no disponen de la formación necesaria; y escuchó historias de personas desarraigadas, que habían crecido lejos de su tierra originaria y apenas albergaban esperanzas de regresar a ella algún día. Como reconocería en un artículo posterior, le impresionaron “las ganas de aprender que tienen los más jóvenes”, descubrió la “terrible realidad” de los refugiados y se comprometió a volver a Dadaab “con algo más que palabras”.

En aquel viaje estuvo acompañado por un equipo de cámaras de Telecinco que grabó una canción de ‘rap’ compuesta e interpretada por tres jóvenes refugiados somalíes. A su regreso a España, Vázquez publicitó por televisión la descarga vía SMS de aquella canción, en el marco de la campaña ‘Doce meses, doce causas’. Más de 90.000 personas descargaron el politono, lo que permitió recaudar un total de 102.329 euros, el dinero necesario para construir tres escuelas en Dadaab y garantizar el material escolar durante los próximos tres años, según un informe interno del comité español del ACNUR.

En total, señala el mismo informe, las campañas y actividades encabezadas por Jesús Vázquez entre 2007 y 2009 permitieron recaudar la friolera de medio millón de euros, una cantidad poco desdeñable dados los recortes en ayudas sociales que han realizado las administraciones públicas con motivo de la crisis. “Esperábamos una respuesta positiva por parte de la sociedad, ya que se trata de un buen comunicador y un gran profesional. Lo que realmente nos sorprendió fue el alto interés, la entrega y la dedicación que mostró desde un primer momento, algo que no es habitual en otros personajes famosos”, apunta Vega.

Su alta implicación en favor de los refugiados hizo que en julio de 2008 fuese nombrado como Embajador de buena voluntad de ACNUR, un cargo que requiere la aprobación del mismísimo secretario general de Naciones Unidas. Un selecto grupo del que sólo forman parte ocho personajes tan dispares como el diseñador italiano Giorgio Armani, la soprano estadounidense Barbara Hendricks o la que más atrae los focos de televisiones y revistas de todo el mundo: la actriz Angelina Jolie.

PRESENCIA EN LOS MEDIOS, PERO SIN SENSIBILIZAR

Inspirándose en los embajadores de buena voluntad de la ONU, el marketing de causa ha proliferado durante el último lustro entre las ONG. Muchas entidades de desarrollo han encontrado en ciertos los famosos una manera eficaz para aumentar su presencia en los medios y llamar la atención de nuevos socios.

Los medios de comunicación generalistas no suelen tratar los temas relacionados con la pobreza o el desarrollo, pero si junto a esos problemas aparece un rostro conocido, las probabilidades aumentan, y mucho. El problema es que en gran parte de las ocasiones, es el famoso en sí lo que centra la atención y no tanto el mensaje que éste o la ONG quieren transmitir. Se pierden espacios para la sensibilización y se acaba trivializando el acto en sí mismo.

David Álvarez, ex presidente de la Coordinadora de ONG de Desarrollo de España (CONGDE), entiende que algunas entidades utilicen estas “estrategias de marketing”, pero hace énfasis en que “salir en el telediario y recaudar no debe ser el objetivo principal”. “No me parece mal que aparezcan personas famosas, siempre y cuando hayan demostrado su compromiso durante el ejercicio de su profesión y no después de recibir la llamada de una ONG. Hay que hacer distinciones entre unos y otros. Nadie podría criticar a una organización que colabore con gente como José Saramago o José Luis Sampedro”, añade. “Si no se ponen límites en este sentido, se corre el riesgo de banalizar los mensajes. Podríamos acabar recurriendo a personajes conocidos por haber participado en Gran Hermano”.

Como ejemplo de la trivialización de los mensajes sirve la reciente visita de Angelina Jolie a Haití. Algunos diarios nacionales describían a la actriz, en el titular de la noticia, como una cooperante más en el país caribeño. “Una falta de respeto muy grande a los verdaderos cooperantes, aunque ésa no fuese la intención de ACNUR ni de Angelina”, señala Álvarez.

(más…)

Artibonite, región situada en el oeste de Hatií, no se vio sacudida por el devastador terremoto que el 12 de enero de 2010 acabó con la vida de unos 300.000 haitianos. Sin embargo, hoy nos vuelve a mostrar la incesante tragedia del país más empobrecido del continente americano.

Al menos 210 personas han fallecido y otras 2.679 se encuentran hospitalizadas como consecuencia de un brote de cólera iniciado en las zonas rurales de Artibonite y que ya se ha propagado hasta la capital del país, Puerto Príncipe.

Los centros sanitarios haitianos, considerablemente diezmados desde enero, se han visto desbordados por la epidemia. La enfermedad se expande a gran velocidad, especialmente por las precarias condiciones sanitarias en las que viven los desplazados por el seísmo. Los hospitales, carentes del personal y de los medicamentos necesarios, están desbordados. Los pacientes se amontonan en pasillos y salas, donde son hidratados con sueros intravenosos.

Tras visitar durante tres días los campamentos improvisados que han acogido a los más de un millón de personas que quedaron sin hogar en Puerto Príncipe tras el terremoto de enero, la subsecretaria general de Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios, Catherine Bragg calificaba esta semana de “inaceptables” las condiciones de hacinamiento en  que se encuentran los desplazados por el seísmo y se comprometía a mejorarlas durante el próximo año. “Admiro la fortaleza y la valentía de la gente de Haití que está viviendo en esas condiciones, y prometo que haremos todo lo posible”.

Bragg, no obstante, se mostraba “orgullosa” por la respuesta de la comunidad internacional al terremoto de Haití. “El objetivo humanitario –proporcionar ayuda para salvar vidas- se ha cumplido”. Sus palabras coincidieron en el tiempo con las primeras informaciones que  apuntaban a la existencia de al menos 40 casos de cólera en Artibonite.

Ayer, sábado, la porpia Bragg anunciaba en nombre de Naciones Unidas una rápida movilización de recursos para ayudar al Gobierno haitiano a controlar la epidemia, proporcionando medicinas y un rápido despliegue de equipos de médicos en las regiones afectadas.

FALTA PREVENCIÓN, SOBRA DESIGUALDAD

Esta no es sino la última repetición de unos acontecimientos que ya se han vivido en anteriores y recientes catástrofes humanitarias. Nos vuelve a mostrar un déficit de prevención en el trabajo humanitario y una creciente situación de desigualdad que afecta a miles de millones de personas en los países empobrecidos.

El cólera se transmite por las malas condiciones de higiene del agua. Generalmente por el consumo de agua contaminada con residuos fecales. Sólo se registra en lugares en los que no existen sistemas de agua potable ni letrinas que garanticen la correcta evacuación de los residuos.

“El cólera es evitable y estamos haciendo todo lo posible para asistir a las autoridades haitianas a prevenir nuevas muertes” , indicaba el sábado Bergg, quien insistió de nuevo en destacar los logros conseguidos en la respuesta humanitaria tras el terremoto de enero.

A pesar de darse por satisfecha por su encomiable e innegable actuación en el campo humanitario, la comunidad internacional sigue sin actuar sobre las causas de la pobreza. Por eso hay ocasiones en las que, sin ni siquiera haber garantizado el acceso al agua potable a todos los haitianos, la ONU ya se muestra orgullosa por el gran trabajo desarrollado en la respuesta inmediata a los desastres. Falta un enfoque más preventivo y menos intervencionista, basado en el desarollo.

EL WÁTER,  “EL OBJETO MÁS EMBLEMÁTICO DE LA CIVILIZACIÓN Y DEL PROGRESO”

Recomiendo este artículo del Premio Nobel de Literatura , Mario Vargas Llosa, comentando los datos de un informe de Naciones Unidas sobre el problema de la insalubridad del agua y dela ausencia de sistemas de saneamiento (wáter o W.C., en inglés) en los países pobres: http://www.elpais.com/articulo/opinion/olor/pobreza/elpporopi/20061119elpepiopi_5/Tes

“De esta lectura, la primera conclusión a la que llego es que el objeto emblemático de la civilización y el progreso no son el libro, el teléfono, el Internet ni la bomba atómica, sino el excusado. Dónde vacían su vejiga y sus intestinos los seres humanos es el factor determinante para saber si están todavía en la barbarie del subdesarrollo o han comenzado a progresar”, indica Vargas Llosa.

El de Haití es sólo el último  episodio de la incesante crisis de uno de los países más pobres de un sistema global sostenido por la injusticia y castigado con la pobreza.

PAKISTÁN Y LA DEUDA EXTERNA

Terminamos con otro ejemplo de lo injusto del sistema global, mundial y globalizado en que vivimos. Sí, ese que siempre inclina la balanza hacia el mismo lado: Hace dos semanas, Intermón-Oxfam denunciaba que durante 2010 Pakistán tendrá que pagar a Occidente, en concepto de devolución de su deuda externa, el doble de lo que recibirá como ayuda para hacer frente a las inundaciones que han anegado el país desde el pasado verano y que han provocando una nueva crisis humanitaria en  un país en el que uno de cada diez niños muere antes de cumplir los cinco años.

Así, por ejemplo, Francia recibió 62 millones de dólares de Pakistán como pagos por deuda durante los nueve primeros meses de 2009, una cantidad 15 veces mayor a la donada por el país galo para responder a las inundaciones del asiático. ¿No convendría empezar a condonar la deuda de países como Pakistán o Haití y dejar de efectuar gestos caritativos, contradictorios y vacíos de significado, cada vez que se produce una tragedia?