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La esperada conferencia internacional de paz sobre Siria “Ginebra II” inició este miércoles a orillas del lago Ginebra, en Montreux, Suiza. Lo ha hecho en medio de un duro cruce de acusaciones, con la presencia de representantes de 30 países y cuatro organismos internacionales, una oposición fragmentada y un régimen fortalecido por sus victorias militares sobre el terreno en los últimos meses. También ha comenzado con la ausencia de actores clave en el conflicto (no hay representantes de los grupos rebeldes armados, no está el Consejo Nacional Sirio -principal grupo opositor político- ni tampoco Irán), y con las habituales palabras de buena voluntad del secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, quien ha advertido de que los retos de la conferencia son mayúsculos y ha llamado a todas las partes involucradas a comprometerse con un diálogo “serio” y “constructivo”.

Es la primera vez que la oposición y el gobierno sirio acuden a una misma mesa de diálogo. Sin embargo, las posturas están muy distanciadas. La agenda de esta conferencia, segunda parte de otra que tuvo lugar en 2012 (Ginebra I), incluye “el lanzamiento de un proceso de transición Lanzamiento de un proceso de transición, con un gobierno transitorio con todos los poderes ejecutivos, en el que estarán incluidos miembros del Ejecutivo y la oposición”. Es decir, la formación de un gobierno de unidad nacional y de transición que permita poner fin a la guerra civil que desangra a Siria. Sin embargo, uno de los mayores escollos para llegar a un acuerdo parece ser el destino del presidente sirio. “Bashar al Assad no será parte de ese gobierno de transición”, ha dicho el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, en el inicio de Ginebra II. Una exigencia a la que se ha unido la opositora Coalición Nacional Siria.

El problema es que el régimen sirio también ha dejado claro que no está dispuesto a firmar ningún acuerdo que implique la salida del poder de Assad, quien esta semana dejó entrever su disposición a buscar la reelección en las elecciones presidenciales de 2014.  “Si están verdaderamente preocupados por la situación humanitaria y las condiciones de vida en Siria, saquen sus manos de Siria y dejen de pasar armas y de apoyar a los terroristas”, ha respondido en Montreux el ministro de Exteriores sirio, Walid al Mualem.

En medio de lo que la ONU ha calificado como la mayor crisis humanitaria en Oriente Medio desde la Segunda Guerra Mundial (cerca de 130.000 muertos, 2 millones de refugiados y 4,25 millones de desplazados internos), y de un informe de tres fiscales de La Haya en el que se acusa al régimen de Assad de torturar y asesinar a más de 11.000 presos políticos, el destino de Assad amenaza con convertir Ginebra II en un diálogo de sordos. Lo explica Ignacio Álvarez Ossorio, experto en mundo árabe, en esta interesante entrevista con TVE:

Para Jesús Núñez, director del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Asuntos Humanitarios, las conversaciones de Suiza están “condenadas al fracaso” y son solo una farsa teatral de una comunidad internacional que, por el momento, se tiene que conformar con haber conseguido reunir en una misma sala a oposición y gobierno sirio. Porque el inicio de Ginebra II, más que un diálogo ha sido una suma de monólogos que dejan claras las distancias que existen entre las partes implicadas.

Alberto Sierra
@albsierr

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Europa, ¿sueño o pesadilla?

Publicado: 22 enero, 2014 en Actualidad, Mundo

europa_union_europeaLo llamaban “el sueño europeo”. La construcción de un proyecto común, iniciado hace más de 50 años y cimentado en valores de bienestar, diversidad cultural y social, para preservar la paz y promover la cultura democrática. Un espacio de ciudadanía, libre de fronteras y capaz de compartir incluso una moneda común.

Desde que estalló la crisis económica aquel sueño se convirtió en pesadilla para muchos de sus ciudadanos, afectados por el desempleo, recortes de derechos sociales y laborales, una notable pérdida de poder adquisitivo y una serie de rescates bancarios que contribuyeron a la sensación de que la crisis la pagan los ciudadanos y no quienes la causaron.

La “pesadilla europea” alcanzó su cénit en el verano de 2012, cuando la crisis de deuda soberana y la situación política en Grecia llevaron a muchos a pronosticar la quiebra del euro, mientras la Unión Europea (UE) mostraba signos claros de división.

Sin embargo, en el último año la economía de la UE se ha estabilizado dentro de la gravedad. Desde que en julio de 2012 el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi dijese que el BCE haría todo lo necesario para sostener el euro, la prima de riesgo de España ha caído en más de 400 puntos básicos; la de Italia en casi 300; la de Portugal en unos 640; la de Irlanda en 550 y la de Grecia en algo más de 1.900 puntos básicos.

Fuera ya de aquella situación crítica, muchos se preguntan si Europa camina de nuevo hacia el sueño o si continúa cerca de la pesadilla. Ese fue el tema de debate durante una conferencia celebrada en Madrid, y que tuvo al ex presidente español Felipe González como principal invitado.

Reconocido europeísta, y actual presidente del Grupo de Reflexión sobre el Futuro de la UE, dice que le “duele” ver que los actuales líderes del bloque han “dejado de compartir” una parte esencial del sueño europeo: la de ser un espacio público compartido de cohesión social, una economía social de mercado, “y no una sociedad de mercado” capaz de competir en el mundo.

La crisis ha obligado a la UE a tomar en tres años las medidas políticas y los mecanismos en materia de control fiscal y unidad económica que se debieron tomar durante la década pasada y cuya ausencia dejó desprotegido al bloque cuando estalló la crisis.

Desde 2010, se fortaleció el Pacto de Estabilidad; se aumentó los poderes de la Comisión Europea para supervisar los presupuestos nacionales; se aprobó un Tratado Fiscal de 14 artículos; y se sacó adelante un Pacto de Crecimiento y Empleo, dotado con 120.000 millones de euros para reforzar las inversiones y combatir el desempleo.

Además, el Parlamento Europeo va a tener más poder legislativo que nunca después de las elecciones europeas del 25 de mayo. Por primera vez, designará por mayoría al presidente de la Comisión Europea, el órgano de gobierno del bloque, un cargo que hasta ahora elegían los gobiernos de la UE sin participación ciudadana.

Cristina Gallach, jefa de Relaciones Públicas del Consejo de la UE, cree que estos avances permiten a la UE “encarar el futuro más cerca del sueño que de la pesadilla”. Sin embargo, para 2014 se prevé un crecimiento de apenas 1,1%, y un desempleo todavía cercano al 11%.

Felipe González apunta dos soluciones. Primero, apostar por políticas económicas activas, como los estímulos de la Reserva Federal que han llevado a Estados Unidos a pronosticar un crecimiento superior al 3% para 2014 y reducir su desempleo hasta el 6,7%. “Si no se crece, no se puede pagar el volumen de deuda que tenemos”, indica.

En segundo lugar, recalca la necesidad de una mayor cohesión e integración. Hacer que Alemania llegue a sentir como propios los problemas de España, Grecia o Italia, y que estos países puedan asumir las preocupaciones de Alemania, Reino Unido o Austria.

“Europa es la única solución que tenemos, pero no se está dando los pasos para resolver los problemas y no tenemos mucho tiempo. Estamos tocando fondo en la crisis y no hay una sola política europea que yo vea que nos permita salir del fondo y rebotar”, lamenta el ex presidente español. Cree que la UE todavía actúa “poco, tarde y mal”.

Alberto Sierra
Twitter: @albsierr

garzon
No se arrepiente de nada. Baltasar Garzón mantiene la esperanza en derrotar a los jueces que le inhabilitaron por su actuación el marco del caso Gürtel.  Cree que el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo acabará dándole la razón, tendrá en cuenta la vinculación del presidente del Tribunal Constitucional, Francisco Pérez de Cobos, con el gobierno del Partido Popular  y anulará su inhabilitación.  Menos optimista se muestra respecto a las posibilidades de reparación a las víctimas del franquismo en España.  En esta entrevista, realizada hace unos días en el marco del Universal Thinking Forum, en México D.F. Baltasar Garzón también da sus impresiones sobre la reciente visita del Comité de Desapariciones Forzadas de la ONU a España el mes pasado o el proceso abierto por la jueza argentina María Servini contra presuntos torturadores de la dictadura.- ¿En qué situación se encuentra su recurso ante el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo?

Ahora lo que hemos hecho ha sido ampliarlo con la cuestión relacionada con el presidente del Tribunal Constitucional (Francisco Pérez de Cobos) y su vinculación con el Partido Popular durante el tiempo que decidió sobre la inadmisión de nuestro recurso de amparo en España.  Creemos que aunque el Tribunal Constitucional ha dicho que es normal, a nosotros nos resulta inaceptable que alguien se manifiesta miembro de un partido político, y que hasta una fecha determinada paga una cuota de ese partido, pueda tener la imparcialidad necesaria para decidir sobre un tema que afecta precisamente, o se produjo, en el marco de una investigación que afectaba al Partido Popular. Esto aparte de mi respeto hacia el presidente del Tribunal Constitucional, pero creo que la imparcialidad en está en tela de juicio”.– ¿Cree que Estrasburgo le acabará dando la razón?

“Obviamente, mantengo la esperanza en el recurso. Creemos que el planteamiento que el Tribunal Supremo adoptó al emitir la condena no es el correcto. No se puede condenar a un juez por interpretar la ley de forma distinta a la que en este caso el Tribunal Supremo establece. El Tribunal Supremo no es el legislador, el Tribunal Supremo no crea la ley y aquí lo que ha hecho es crear el delito y aplicarlo de forma retroactiva a una persona que interpretó la norma conforme a su leal saber y entender. Es mal sistema este, sobre todo que se constata algo extraño cuando el juez que continuó la instrucción (del caso Gürtel) después de mi (Pablo Ruz) mantuvo la misma medida, la reiteró y la amplió. De modo que es un poco sorprendente que se utilice un criterio con uno y no con el siguiente”.

En vista de la reciente visita del Comité de Desapariciones Forzadas de la ONU y la causa abierta en Argentina por la jueza María Servini, ¿Las víctimas del franquismo acabarán recibiendo reparación en otros países antes que en España?

“Desgraciadamente en España la vía de la justicia penal y cualquier tipo de justicia para las víctimas (del franquismo), por decisión del Tribunal Supremo, está completamente cerrada en este momento. El Comité de Desapariciones y Detenciones Arbitrarias, en su visita de hace unas semanas a España, ha puesto de manifiesto que eso es inaceptable y ha requerido al gobierno para que remueva los obstáculos que lo impiden. Y es un rayo de esperanza que en Argentina se haya abierto la causa y hayan solicitado la detención de algunos represores. Y ojalá que España coopere en la extradición o en la persecución de esos hechos”.

Siria, la hemorragia que no cesa

Publicado: 7 junio, 2012 en Actualidad, Mundo

La oposición siria denunció una nueva masacre ayer. Fue  en la ciudad de Qubair, en la provincia de Hama, donde según videos difundidos por activistas, los cuerpos carbonizados de 78 personas yacían inertes entre los escombros de viviendas calcinadas presuntamente por misiles.

Según testigos citados por activistas opositores, después de un bombardeo del Ejército, milicianos armados del Gobierno, conocidos como los ‘Shabiba’, ejecutaron a familias enteras en sus casas, con pistolas y cuchillos. La misma forma de actuar utilizada doce días antes en la ciudad de Houla, donde fueron 108 los muertos, muchos de ellos niños. En aquella ocasión, la ONU señaló tener pruebas que lo confirmaban.

Lo ocurrido en Qubair fue el más trágico suceso en una nueva jornada sangrienta en el país árabe. Los combates entre rebeldes y el Ejército en diferentes ciudades dejaron 130 civiles muertos en todo el país, según activistas.

En tanto, el presidente Bashar Al Assad nombró un nuevo primer ministro, demostrando que las elecciones parlamentarias de mayo fueron una farsa, y la comunidad internacional exhibió de nuevo sus profundas divisiones para frenar un conflicto que ha más de dejado 12 mil muertos desde marzo de 2011.

En Estambul, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, se reunió con sus aliados de Turquía, la Unión Europea y el Golfo Pérsico, para estudiar nuevas sanciones contra el régimen de Assad, a quien señalan como único responsable del conflicto.

“Cuanto más tiempo persista la brutalidad de Assad mayor será la probabilidad de un mayor derramamiento de sangre y de un mayor riesgo para esta frágil región que es tan importante para el mundo. Nosotros, Estados Unidos, esperamos que todas las naciones responsables se unan a nosotros en la adopción de las acciones económicas apropiadas contra el régimen sirio”, señaló por su parte Timothy Geithner, secretario del Tesoro en Estados Unidos, tras mantener un encuentro con un grupo de “Empresarios Amigos de Siria” en Washington..

Del otro lado, en Beijing, se reunieron los aliados de Assad: Rusia y China, quienes acusan a los rebeldes sirios por la crisis y sólo aceptan el plan de paz de Kofi Annan como solución.

“Hemos acordado que coordinaremos nuestras actividades sobre la situación en Siria y que la tarea clave ahora es implementar el plan de Kofi Annan, así como las resoluciones aprobadas por el Consejo de Seguridad en el marco de este plan”, afirmó Sergei Lavrov, ministro de Exteriores en Rusia.

Sin embargo, a casi dos meses de entrar en vigor el plan de paz, la masacre de Qubair es el último capítulo de un derramamiento de sangre que no cesa. Una hemorragia que encamina al país hacia una prolongada guerra civil como la que asoló Líbano entre 1974 y 1990.

Siria, la última oportunidad

Publicado: 4 abril, 2012 en Actualidad

 “Dicen que esta es la última oportunidad que se le brinda al régimen de Damasco. Pero, ¿qué significa eso exactamente?”, pregunta ingenuamente el joven periodista. “La última oportunidad es lo que suelen decir los diplomáticos cuando carecen de argumentos convincentes”, responde su interlocutor, veterano corresponsal político “enganchado” a las crisis, golpes de estado, guerras civiles o conflictos regionales. “La última oportunidad…

Sucedió el pasado fin de semana, en los pasillos de la conferencia de Amigos de Siria, celebrada en Estambul. La cumbre parecía mal encaminada. De hecho, la mayoría de los observadores habían vaticinado su fracaso. Sin embargo, los poderes fácticos del planeta Tierra lograron convertir el previsible fiasco en… moderado éxito.

Antes del inicio de las consultas, se barajaban distintas opciones, divergentes cuando no contradictorias. Arabia Saudita y Qatar, que lideraban la línea dura del atomizado grupo árabe , parecían haberse decantado por la solución armada; armas para los rebeldes sirios, envío de tropas de interposición, intervención militar contra el ejército de Bashar el Assad desde las fronteras con Jordania y Turquía. Por su parte, el régimen de Ankara contemplaba una política de “mano dura” con el clan de los alauitas de Damasco. Turquía había hecho las paces con los sirios después de más de medio siglo de enfrentamientos, mas al tener que asumir el delicado papel de “ejemplo” ante las llamadas revoluciones árabes, se vio obligada a renunciar a la recién sellada alianza para distanciarse de cualquier foco de conflicto capaz de comprometer su imagen.

Los emisarios de las llamadas primaveras parecían, por su parte, propensos a exportar sus experiencias revolucionarias. Una opción ésta poco viable; el régimen de el Assad cuenta – contaba – con cimientos más sólidos que las dictaduras del tunecino Ben Ali o el egipcio Mubarak.

Los países occidentales ofrecieron la habitual muestra de democrática desunión. Mientras Estados Unidos parecía empeñado en acabar cuanto antes con el gobierno autoritario de El Assad, los europeos, liderados por Francia, se decantaron por la vía humanitaria: cese de la violencia, envío de ayuda de emergencia, creación de pasillos humanitarios, negociaciones destinadas a facilitar la salida más o menos airosa del tirano y su sustitución por el Consejo Nacional Sirio, agrupación integrada por intelectuales exiliados, en su gran mayoría, en suelo francés.

Armas, medicinas, sanciones, diplomacia… Golpe militar deseado o fomentado por algunos, golpe de palacio ideado por los servicios de inteligencia. Un caótico panorama que irritaba sobremanera a los ayatolás iraníes, aliados históricos de los alauitas. Un quebradero de cabeza para el ya de por sí poco estable Gobierno iraquí, preocupado ante la perspectiva de nuevos desequilibrios regionales.

Para Rusia y China -las dos grandes potencias que tratan de mantener o adquirir protagonismo en la zona- la situación resultaba extremadamente incómoda. El apoyo al régimen de Damasco les convertía en los “malos de la película”. Tampoco hay que extrañarse: el guión lo habían escrito autores transatlánticos, partidarios de regímenes islamistas “amigos”. ¿Amigos? Pero, ¿amigos de quién?

La cumbre de Estambul terminó echando leña al fuego de los rebeldes sirios. La última oportunidad se parecía, como dos gotas de agua, a otros espejismos; a los habituales espejismos generados por los conflictos que proliferan en Oriente Medio.

El rayo de luz o tal vez de sol (al shams– sol y también el nombre árabe de Damasco), apareció tras el final de las consultas, al anunciar el enviado de las Naciones Unidas y la Liga Árabe, Kofi Annan, la aceptación por parte de El Assad del plan de paz elaborado por el hasta ahora poco afortunado diplomático africano. En principio, Siria se compromete a llevar a la práctica las propuestas pacificadoras de Annan a partir de la próxima semana. ¿Será esta la última oportunidad? El que eso escribe difícilmente puede disimular sus reticencias.

 

Adrián Mac Liman

Analista político internacional

Fuente: Centro de Colaboraciones Solidarias

“La gente me pregunta: ‘¿Cesare, y la revolución?’ Y yo les contesto: ‘¿Qué revolución? Eso ahora es un chiste’. Yo tenía 16 años cuando entré en el activismo, ya no soy ese. Si continuase siendo un revolucionario hoy, sería un idiota”.

Quien habla, en entrevista al diario brasileño Folha, es Cesare Battisti, ex activista del grupo armado italiano de extrema izquierda Proletarios Armados por el Comunismo (PAC), condenado en ausencia en su país por cuatro asesinatos ocurridos a finales de los 70, asilado actualmente en Brasil y autor ya de 18 novelas.

Nacido en 1954, vivió su adolescencia en plena efervescencia de los movimientos sociales surgidos tras el mayo del 68 parisino.

En la Italia de la época fueron muchos los grupos que, como las Brigadas Rojas o el PAC, comenzaron a adoptar la lucha armada para librar una especia de guerra de estilo anarquista contra el capitalismo y lo que ellos denominaban el aparato represor del Estado.

Eran grupos marxistas que condenaban todo lo que oliese a Estados Unidos, pero que a su vez renegaban de la URSS y de los partidos comunistas tradicionales de la Europa Occidental, a los que consideraban traidores por haber colaborado con “los enemigos de los trabajadores” y haber claudicado ante el capitalismo.”En los años 70, en el mundo entero, había un movimiento revolucionario. Millones de personas lucharon, con o sin armas, contra regímenes y estados”, recuerda Battisti, cuyas palabras desprenden arrepentimiento, pero también evocan a una de las mayores tragedias vividas en México: la matanza del 2 de octubre del 68 en Tlatelolco.

“Yo era muy jóven, igual que todos los demás en aquella época creí que podía cambiar el mundo”, indica. “Pero cuando ves que matan a tu mejor amigo y tú tienes sólo 20 años, reaccionas”.Su reacción fue enrolarse en el PAC, un grupo armado creado en 1976 y conformado por apenas 60 jóvenes trabajadores, desempleados y profesores en Lombardía y en el Veneto.

“Aquel movimiento revolucionario respondió a una provocación, y respondió con las armas”, apunta. “Fueron los regímenes o los estados los que primero empezaron a usar las armas, los que empezaron a matar. Esa fue la estrategia de los regímenes y de los poderosos de la época. Ellos no tenían ninguna otra alternativa para poder destruir los riquísimos movimientos culturales y sociales de aquel tiempo, salvo la de incitar al uso de las armas, y caímos en la provocación”.

Desde hace 30 años, Battisti se encuentra en una fuga permanente que inició en México, lugar que le sirvió de inspiración para escribir sus primera novela,“Avenida Revolución”, donde narra la situación de los marginados en esa avenida emblemática de Tijuana.

Ya sin armas ni revolución que emprender, y siendo la historia de su vida un auténtico thriller, se aferró a la pluma para desarrollar una lustrosa carrera dedicada a la novela policiaca y el relato autobiográfico, con la novela “Mi huida” como su obra más leída.

En 1990 se instaló casi definitivamente en Francia gracias al apoyo del entonces presidente socialista François Mitterrand y de otras personalidades influyentes, como la escritora Fred Vargas, el filósofo Bernard-Henri Levy y el actual alcalde de París, Bertrand Delanoë.
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Hoy nos hemos levantado con una noticia de esas que provocan un sentimiento colectivo de indignación y rabia. De las que no pueden pasar desadvertidas sin una reacción y condena unánime de la sociedad, que merecen una respuesta drástica y bien sonada por parte de todos los ciudadanos. Y algo más.

Resulta que después de promover que los Gobiernos de Europa recortaran derechos sociales, laborales y económicos a cientos de millones de personas en todo el continente, después de ver cómo se congelaban y reducían los sueldos y se despedía a millones de empleados y decenas de miles de funcionarios, los diputados del Parlamento Europeo han votado hoy en contra de varias medidas dirigidas al ahorro y la contracción del gasto, como congelar sus salarios o renunciar a volar en primera clase.

Los políticos, especialmente los que han votado en contra de las medidas de ahorro para 2012 propuestas por el Parlamento Europeo, argumentarán que no se va a arreglar la crisis por mucho que se les congele el sueldo a ellos o se les cambie los billetes de avión de primera a clase turista. Y no les falta razón. Pero tampoco a todos los que pensamos que son unos sinvergüenzas.

Porque dicho de una persona, según la Real Academia Española de la lengua, sinvergüenza es quien comete actos ilegales en beneficio propio, o que incurre en inmoralidades. Y, lamentablemente, estamos gobernados por sinvergüenzas a los que hay que decir BASTA YA.

Primero permitieron que el sistema financiero y los mercados hicieran y deshicieran a su antojo sin ejercer ningún control político. Luego prometieron que actuarían contra aquellos que nos llevaron a la peor crisis económica mundial de los últimos 80 años, que acabarían con los paraísos fiscales y que no permitirían que la situación volviera a repetirse.

Más tarde ignoraron sus propias promesas, y a pesar de que la situación ya había disparado los niveles de desempleo y reducido el nivel adquisitivo de los ciudadanos (dejando en la absoluta desesperación a muchos), justificaron que para salir de la situación había que hacer ajustes “dolorosos” : congelar y reducir los sueldos de empleados y funcionarios; eliminar prestaciones sociales y ayudas al desarrollo; privatizar servicios públicos y, lo mejor de todo, nacionalizar las pérdidas de los bancos.

Los ciudadanos, víctimas inocentes de una catástrofe económica histórica, somos quienes tenemos que soportar sobre nuestras espaldas las consecuencias de una mala gestión política a nivel mundial que durante años se camufló bajo la máscara del “crecimiento”.

Dos años y medio después de la caída de Lehman Brothers, los bancos y multinacionales ya han vuelto a obtener beneficios de miles de millones de euros gracias a la inestimable ayuda de los gobiernos y a que somos nosotros, y nadie más, quienes hemos soportado como hemos podido una destrucción de empleo sin precedentes, quienes estamos frustrados por las lamentables expectativas de futuro que se nos presentan, quienes pagamos las subidas de los carburantes, de la electricidad y de todo tipo de impuestos. Tendremos que trabajar más años de nuestra vida por un sueldo y una jubilación menor, y pagar la educación y la salud de nuestros hijos y nietos cuando ya no haya servicios públicos.

Somos nosotros quienes carecemos de oportunidades laborales, quienes a pesar de las dificultades hemos visto como descienden nuestras prestaciones por desempleo y desaparecen algunos de los subsidios para quienes más los necesitan. Somos nosotros quienes tenemos que entregar nuestras casas por no tener medios para pagar la hipoteca.

Pero ellos, los políticos del Parlamento Europeo, no pueden renunciar a sus billetes de avión en primera clase ni a los 4.299 euros mensuales que reciben ¡¡sólo en concepto de gastos!!.

Nos engañaron primero haciéndonos vivir en la burbuja del consumismo descontrolado, en el cuanto más mejor, hasta que estalló la crisis. Después nos hicieron tragar la pantomima del G-20, ese foro multilateral que según Obama, Merkel y Sarkozy iba a demostrar que el poder político iba a actuar contra el poder económico para evitar que nosotros, sus electores, tuvieramos que sufrir las consecuencias.

Pero nos volvieron a engañar. Y nos aplicaron duros recortes a nosotros, no a las multinacionales e instituciones financieras, porque “son ellas quienes tienen que reactivar la economía y devolver la prosperidad a los ciudadanos”. Nos prometieron que iban a cambiar el sistema que nos hizo llegar a esta situación, pero lo único que han hecho ha sido reforzarlo y decirnos que la solución a lo que ocurre la tienen precisamente quienes crearon la crisis. No solo son unos sinvergüenzas, sino que nos toman por estúpidos.

Lo que está ocurriendo en Europa a raíz de la crisis de la deuda, solo da la razón a quienes piensan que la democracia es mentira y que los ciudadanos solo participamos en ella una vez cada cuatro años, depositando una papeleta en una urna.

Partidos que se hacen llamar socialistas y obreros no solo incumplen el 90% de sus promesas electorales, sino que actúan de manera totalmente opuesta a lo que anunciaron en sus programas, actuando contra trabajadores y gobernando en función de los dictados del mercado, ese ente sin rostro conformado por especuladores que nunca aparecieron en una lista electoral; personas que a las que no ponemos cara y de las que no conocemos ni siquiera su nombre, pero que han obligado a  hipotecar para siempre nuestros derechos en su propio beneficio con la inestimable ayuda del poder político.

¿Eso es democracia? ¿Eso es representar al pueblo?¿Para qué sirve nuestro voto?

De actos de sinvergonzonería como el de los eurodiputados tiene que salir la indignación popular que, como dice Stephan Hessel, ha de causar hoy la resistencia y reacción contra la dictadura de los mercados.

Los políticos ya han demostrado que ellos, en las circunstancias actuales, no se van a poner del lado de sus electores sino del de los mercados, y ante todo del suyo propio. Por eso siguen siendo una de las tres principales causas de preocupación para los españoles, y para muchas otras personas en todos los rincones de Europa. Pocos dicen confiar en ellos para sacarnos de esta situación. Y eso se refleja en la abstención registrada en comicios regionales y locales que han tenido lugar recientemente, por ejemplo, en Alemania o Francia.

Se aproximan las elecciones municipales en España, y el próximo año vendrán las generales. ¿Qué pasaría si el pueblo decidiera reaccionar con un 70% de votos en blanco?

De acuerdo, quizás no arreglaremos mucho. Pero al menos habremos demostrado coherencia. Ejerceríamos nuestro derecho y obligación de votar, sí, pero en blanco, mandado un mensaje muy claro de que nos sentimos engañados y estafados, que participamos en esta mentira de democracia porque no nos queda alternativa, haciendo que cualquier Gobierno elegido carezca de legitimidad y apoyo.

Por llamarlo de algún modo, y en términos similares a los empleados por los políticos para defender los recortes, sería un ‘plan de ajuste electoral’. Ellos nos quitan nuestros derechos porque lo dicen los mercados, y nosotros a ellos les retiramos el voto y la legitimidad democrática hasta que nos devuelvan lo que nos han robado. Así de sencillo.

Votar en blanco es sólo una idea. Repito: puede que no sirva de nada. Pero quizás así prendamos la mecha del cambio y lleguemos a provocar un Expediente de Regulación de Empleo (E.R.E) en el Congreso y el Senado. ¿Se imaginan despedir a todos aquellos políticos que sean prescindibles, los que chupan del bote y viajan en primera pero no realizan un trabajo trascendente para la ciudadanía? ¿Con cuántos de ellos nos quedaríamos?

Piensen por un momento en que llegará el día en que los titulares de los periódicos digan: ‘El paro entre la clase política supera ya el 20%. ¿Iríamos a peor los ciudadanos? ¿Acaso no merecería la pena?

Nosotros ya no tenemos mucho más que perder, pero sí mucho que ganar (o, mejor dicho, recuperar): nuestra dignidad y el sentido de la participación democrática.