Archivos para enero, 2011

Al tiempo que Barack Obama solicitaba ayer en rueda de prensa al Gobierno egipcio que evitase reprimir las “protestas pacíficas” de sus ciudadanos, la cadena estadounidense ABC publicaba esta fotografía, tomada el pasado jueves por manifestantes egipcios en la plaza de Tahrir, en El Cairo.

Se trata de una de las latas de gas lacrimógeno utilizadas por la Policía de Egipto para dispersar las protestas contra el Gobierno de Hosni Mubarak. En su etiqueta, además de urgir a “buscar asistencia (médica) tan pronto como sea posible” a toda persona que entre en contacto con el gas, se informa de que esta herramienta de represión ha sido fabricada en Estados Unidos.

En concreto, por la compañía Combined Systems Internacional, con sede en Jamestown, Pensylvania. Una empresa que dice en su web vender armas “no letales” a Gobiernos extranjeros, sin especificar cuáles.

Éste es sólo un ejemplo de los estrechos vínculos que hay entre la industria armamentística y la política exterior. Estados Unidos lleva años entregando miles de millones de dólares para modernizar y equipar a las fuerzas de seguridad de Egipto con armas que, en muchos casos, son fabricadas en Estados Unidos.

Egipto es el segundo máximo receptor de ayuda estadounidense, solo por detrás de Israel, y el mayor aliado árabe de Estados Unidos en Oriente Próximo, una convulsa región en la que el Gobierno de Hosni Mubarak (en el poder desde 1981) ha servido de tapón para movimientos islamistas, como Hamás o (en su día) la Libia de Gadaffi. Además, ha sido el mediador árabe más favorable a los intereses estadounidenses y hebreos en el conflicto palestino-israelí.

Entre 1978 (firma de los acuerdos de paz de Camp David) y 2000, la ayuda militar estadounidense a las fuerzas armadas egipcias ascendió hasta los 38.000 millones de dólares. Y según el presupuesto del Departamento de Estado, solo durante el año pasado, 2010, la cantidad de dinero entregada a Egipto para equipar a su Ejército se elevó hasta  los 1.300 millones de dólares.

En 1999, por ejemplo, Egipto recibió un subsidio estadounidense de 3.200 millones de dólares para sufragar el mayor programa de modernización militar de la historia del país. Gracias a ese dinero, El Cairo compró a Washington 24 cazas F-16 de alta gama, 200 tanques y tres sistemas de misiles Patriot. Además, en el año 2000, el Congreso estadounidense aprobó la venta de misiles AMRAAM a Egipto. Y al año siguiente las transacciones de máquinas de guerra hacia el país africano siguieron: helicópteros, aeronaves con misiles patrol incorporados, sistemas tridimensionales de radar,  26 sistemas de lanzamiento múltiples para misiles (MLRS) y 50 vehículos blindados con sistemas lanzamisiles.

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El rescate de los mineros chilenos el pasado mes octubre nos dejó claro a todos que en muchas ocasiones la realidad supera con creces a la ficción. Pues bien, en Venezuela, país por antonomasia de la telenovela, se está viviendo una situación que no hubiese sido capaz de imaginar ningún guionista de culebrón. Un serial que tiene como protagonista al ex presidente Carlos Andrés Pérez y que, como no podía ser de otra manera, ya ha hecho saltar a escena a Hugo Chávez, quien intervino esta semana en la pelea que mantienen las “dos familias” de Pérez.

Carlos Andrés Pérez gobernó Venezuela durante dos mandatos (1974-1979 y 1989-1994), pero pasó los últimos años de su vida en Miami, donde murió el pasado 25 de diciembre a los 88 años.

En 1945 se casó con su esposa, Blanca Rodríguez, con la que tuvo seis hijos y de la que nunca llegó a divorciarse oficialmente. Sin embargo, cuando a mediados de los noventa se marchó a Miami, otra mujer, Cecilia Matos, fue su compañera sentimental.

Pues bien, desde el fallecimiento de Pérez,  Rodríguez y Matos mantienen un duro enfrentamiento pasional, digno del mayor serial venezolano. La primera quiere repatriar el cuerpo del ex Presidente venezolano para que sea sepultado en Caracas, pero la segunda desea enterrarlo en Estados Unidos alegando que Pérez se oponía a regresar a Venezuela si el país seguía presidido por Hugo Chávez, protagonista de uno de los dos intentos de golpe de Estado que sufrió como Presidente.

Ante la falta de acuerdo, acudieron ante un juez para resolver el conflicto. Y a todo esto, el cuerpo sin vida del ex mandatario –impasible protagonista del culebrón, que quizás esté lamentando no haber resuelto ciertos asuntos legales antes- permanece embalsamado desde el día de su muerte en una cámara de refrigeración de una casa funeraria en el sur de Florida.

La tragicomedia en que se ha convertido el entierro del ex presidente venezolano Carlos Andrés Pérez volvió a dar un nuevo giro dramático esta semana. El tribunal de Miami que trata de conciliar a las dos familias de Pérez y resolver el destino de los restos del ex-mandatario fue el escenario este martes del último capítulo de esta novela.

El juez que lleva el caso, Arthur Rothenberg, reconoció durante la vista de conciliación que es “casi imposible (…) reconciliar un entierro digno” para el ex presidente venezolano y fijó el inicio del juicio para decidir su destino el próximo 21 de marzo.

Apelando a la “dignidad” de Pérez, el magistrado propuso a ambas partes que aceptasen depositar los restos del ex-Presidente en una cripta “mientras se resuelve el caso”. Pero su propuesta cayó en saco roto.

Y  para completar esta estrambótica historia, el nombre de Hugo Chávez saltó a escena, señalado como principal culpable del desacuerdo familiar.

Y es que uno de los testigos citados el martes por la defensa de Cecilia Matos fue el abogado Segundo Velázquez, a quien Pérez habilitó hace más de diez años para que llevara los trámites de su divorcio con Blanca Rodríguez.
Durante su interrogatorio, Velázquez sugirió que el divorcio entre Pérez y Rodríguez fue denegado por la justicia venezolana por presiones de Chávez.  “No se le dio la oportunidad justa de obtener el divorcio”, afirmó.

Otro de los testigos de los abogados de Matos fue el historiador Agustín Blanco Muñoz, quien aseguró que el Gobierno venezolano tiene “intereses políticos” en que los restos de Pérez sean repatriados.

Y, por supuesto, ante tales acusaciones, desde Caracas, y gustándole replicar (porque mira que le gusta), Chávez entró al trapo. Primero expresó su deseo de que Pérez sea enterrado en Venezuela, “como quieren sus hijas mayores”, y después rechazó en tono en tono jocoso las acusaciones que le apuntan como culpable de que el divorcio no se llevará a efecto: “Dicen que yo lo bloqueé. Oye, ése ya es el colmo de la locura (…). Lo último de todo esto es que alguien diga que la culpa es mía”.

Así las cosas, Venezuela espera el nuevo episodio de este culebrón presidencial, cuya emisión en vivo y en directo se producirá el 21 de marzo, fecha en que se iniciará oficialmente el juicio para determinar el destino del cuerpo sin vida de Pérez, que lleva ya más de un mes embalsamado y esperando sepultura en una gélida cámara frigorífica en el sur de Florida, a ver si las dos mujeres de su vida logran ponerse de acuerdo sobre cuál debe ser el destino de sus restos.


“¿Cómo es posible que un controlador aéreo gane casi tres veces más que el presidente del Gobierno o un Ministro?”, se han preguntado muchos españoles en el último año y medio. Una pregunta que parte de una premisa falsa, como se ha evidenciado en las últimas semanas: los políticos empiezan a cobrarse los servicios prestados (con creces) una vez que abandonan sus cargos, cuando son contratados como asesores o consejeros de multinacionales a las que brindan la influencia, el prestigio y la información privilegiada que adquirieron mientras eran representantes públicos, elegidos por las urnas.

Mientras el gas y la electricidad siguen subiendo sin piedad ni freno, y a pesar de que la crisis ha hecho perder notablemente poder adquisitivo a los españoles de a pie, Gas Natural (participada a su vez por La Caixa y Repsol) anunciaba hace unas semanas el fichaje de Felipe González como “asesor independiente”. Un trabajo por el que el ex presidente socialista se embolsará  126.500 euros anuales. Y hace apenas unos días, fue Endesa la que informó de que había adquirido los servicios, también como asesor externo, del ex presidente José María Aznar, quien recibirá a cambio unos 200.000 euros anuales, según informó Europa Press.

No se trata de sus primeros empleos en la empresa privada, ni tampoco de sus primeros trabajos a ese nivel salarial. Además de una estrecha relación personal desde hace varias décadas, González ha tenido diversos contratos como consejero para empresas del magnate mexicano Carlos Slim, el hombre más rico del mundo según Forbes.

Aznar, por su parte, y poco después de abandonar la presidencia, comenzó a trabajar como consejero para el multimillonario australiano Rupert Murdoch en News Corp, un grupo empresarial que aglutina a la productora 20th Century Fox, a la editorial Harper Collins, a cadenas de televisión como Sky o Fox News, y hasta 175 periódicos distintos en todo el mundo, entre los que destacan el Wall Street Journal, The Times o The Sun. Además, el que fuese líder del Partido Popular ha trabajado para el fondo de inversión europeo Centaurus Capital, que tiene su sede en Londres pero opera desde el paraíso fiscal de las Islas Caimán, con una cartera de valores de unos 4.500 millones de dólares (3.350 millones de euros). Y por si fuese poco, en 2004 decidió abrir junto con su esposa, Ana Botella, una sociedad llamada Famaztella (acrónimo de familia Aznar-Botella), en la que ambos figuran como únicos empleados y cuyo objeto social, según figura en el Registro Mercantil, es gestionar “la explotación de los derechos de propiedad intelectual” del ex presidente del Gobierno “en todas sus manifestaciones”. Es decir, gestionar los ingresos procedentes de los libros, artículos, conferencias y actos públicos protagonizados por Aznar. Pues bien, en 2009, el año más duro de la crisis, Famatzella facturó un total de 620.732 euros, un 13% más que en el ejercicio anterior.

A mí, personalmente, me parece grave e inmoral que ex políticos como Aznar o González pongan sus privilegiadas agendas de contactos y su enorme capacidad de influencia (que nunca hubiesen llegado a tener si no se les hubiese votado como presidentes del Gobierno) al servicio de multinacionales que hacen grandes negocios con ello. Y aunque suene a conspiranoico, conviene echar un vistazo al pasado y reflexionar sobre el papel que jugó Felipe González en la privatización de Gas Natural, o Eduardo Zaplana en la de Telefónica (de la que ahora es consejero).

La lista de ex altos cargos políticos que actualmente están vinculados o al frente de grandes empresas no se limita solo a los ex presidentes, también encontramos a varios ex ministros. Rodrigo Rato es actualmente presidente de Caja Madrid, y Narcís Serra de Caixa Catalunya. Javier Solana, que se retiró apenas hace un año y medio de la política, ya trabaja como asesor para la constructora Acciona. Y quizás, en unos años, cuando todo el escándalo de los controladores sea un lejano recuerdo, José Blanco será miembro del Consejo de Administración de la privatizada AENA.

Fuera de nuestro país también abundan los ejemplos: uno de los más claros es el del ex canciller alemán Gerard Schroeder, asesor del consorcio ruso-alemán del gas que él ayudó a crear.

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Niños héroes

Publicado: 10 enero, 2011 en Mundo, Sociedad
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Un año después del devastador terremoto que asoló Haití el 12 de enero de 2010, cuatro millones de niños haitianos continúan sin tener acceso regular ni equitativo a fuentes de agua potable, sistemas de saneamiento, educación, ni medicinas para el tratamiento o prevención de enfermedades. Muchos de ellos perdieron a sus padres, hermanos y amigos en el seísmo. Y, según el último informe de la ONU,  380.000 siguen viviendo en los superpoblados campamentos que, como el de esta fotografía, fueron instalados a las afueras de Puerto Príncipe para dar cobijo a los afectados por el temblor.

Crecer en el país más empobrecido de todo el continente americano ya es una hazaña. Sobrevivir al terremoto más devastador que se recuerda, toda una odisea. Pero es que además, en los últimos doce meses, estos pequeños héroes han superado un terrible brote de cólera, han hecho frente a las fuertes inundaciones causadas por las lluvias y han sorteado todo tipo de dificultades. No solo han demostrando a diario que el ser humano puede sobrevivir incluso en las peores circunstancias, sino que además es en ellos en quienes están depositadas las esperanzas futuras de su nación.

Ahora que se conmemora el primer aniversario de la tragedia, ellos representan la esperanza. Niños héroes que vieron de frente y esquivaron a la muerte. Pequeños con la fuerza suficiente para reconstruir entero un país si se les proporcionan los medios y el apoyo necesario para ello. Desde aquí, un homenaje a ellos y un llamamiento para que exijamos a nuestros gobiernos que no les abandonen en el limbo del olvido y la indiferencia cuando hayan pasado los flashes informativos del primer aniversario de la tragedia.

Los ciudadanos de la provincia de Sudán del Sur acuden a las urnas desde este domingo, 9 de enero, para votar su independencia. Según todas las encuestas, el ‘sí’ ganará por abrumadora mayoría en el referendo, lo que convertirá a esta región sudanesa en el 54º país de África y el 193 del mundo.

La más que posible secesión de esta región sudanesa, que alberga el 75% de los yacimientos de crudo del país, tercer principal productor de petróleo de África,  hace temer un nuevo rebrote del conflicto que durante casi cuatro décadas mantuvieron el Gobierno de Sudán, con sede en Jartum, capital del país, y el gobierno de Sudán del Sur, región con capital en Juba. Una cruenta guerra que comenzó en la década de los sesenta (poco después de que Sudán obtuviera la independencia de Reino Unido) y que cuando llegó a su fin, en 2005, se había cobrado la vida más de dos millones de personas, según Naciones Unidas.

El presidente de Sudán, Omar Al Bashir, acusado de crímenes de lesa humanidad y genocidio por el Tribunal Penal Internaci0nal, ha asegurado que su Gobierno respetará la voluntad del pueblo de Sudán del Sur. Sin embargo, en los últimos meses se han venido produciendo enfrentamientos en la frontera que separa el norte del sur, en su mayoría protagonizadas por milicias armadas que reciben el respaldo de Jartum y atacan a la población del sur.  Incidentes que se han avivado en las últimas semanas.

El genocidio cometido en la región sudanesa de Darfur en 2003, el de Ruanda en 1994 o el perpetrado más recientemente en República Democrática del Congo han supuesto una auténtica vergüenza para la comunidad internacional, para la humanidad en su conjunto y para la justicia; la muerte de cientos de miles de personas inocentes ajusticiadas por razones étnicas, religiosas o económicas. Para evitar que después del referendo vuelva a ocurrir algo similar en las regiones fronterizas de Sudán del Sur, donde la mayoría de sus ciudadanos son cristianos y animistas (a diferencia de los del norte, musulmanes y de procedencia árabe), se ha lanzado el Satellite Sentinel Project (SSP).

Se trata de una iniciativa impulsada por el actor George Clooney, respaldada por la ONU y desarrollada por la universidad de Harvard, Google y otras instituciones. Utilizando imágenes captadas por satélite e informes de campo tomados con la tecnología empleada por Google Map, el SSP vigilará permanentemente cualquier movimiento que realicen en la frontera los Ejércitos del norte y del sur, así como de las milicias financiadas por Jartum. El objetivo es sencillo: hacer que ambas partes se sientan vigiladas y se abstengan de reabrir el conflicto armado. Si esto fallara, al menos el SSP serviría para tener información de cómo y dónde se han iniciado los enfrentamientos, lo que facilitaría una rápida respuesta humanitaria de la comunidad internacional y haría más fácil poder llevar ante el Tribunal Penal Internacional a los hostigadores de la guerra.

La falta de prevención y de información han sido dos de las principales causas de que no se pudiesen evitar los más terribles genocidios cometidos en las últimas décadas. Actualmente en el mundo se libran más de 30 conflictos armados. Sin embargo, iniciativas como el SSP demuestran que las guerras son evitables, y las muertes violentas, prevenibles. Solo hay que aprender de los errores y poner en marcha mecanismos para proteger a los más desfavorecidos de las garras de los psicópatas con  poder que los gobiernan. En definitiva, tener voluntad de hacer del mundo un lugar en paz y sin guerras.